Hoy entrevistamos a Pablo Laplana sobre su reciente publicación “Los sesgos y la independencia financiera femenina” que nos ha parecido muy interesante. Pablo es un economista experto en Behavioral Finance. Fue profesor en la Universidad Pompeu Fabra y en EADA Business School. Actualmente se dedica a la consultoría de negocios con especialización en el área financiera.

Pregunta: En tu artículo mencionas que los sesgos del comportamiento afectan más a las mujeres en su camino hacia la independencia financiera. ¿Podrías explicarnos cómo has observado este fenómeno en tu experiencia en el sector financiero?
Pablo Laplana: A lo largo de mi experiencia profesional y personal, he observado que los sesgos mentales reconocidos en el estudio del Behavioral Finance están presentes en todas las personas. Y ello es así en menor o mayor medida. Estos sesgos tienen principalmente un origen evolutivo aunque están influenciados por factores culturales y sociales. Decir que los sesgos en general afectan más a las mujeres es incorrecto.
Hay algunos sesgos que son más predominantes en las mujeres según las investigaciones hechas. Además algunos de esos sesgos actúan como limitantes para las mujeres que buscan independencia financiera. Por ejemplo, en el caso de las mujeres el sesgo de mantener el status-quo es más predominante que en los hombres. Somos descendientes de quienes tenían mayor probabilidad de reproducirse y de cuidar de la prole. Si las mujeres no tuviesen esa mayor tendencia al sesgo del status-quo igual ni siquiera estábamos aquí como especie. Esa es la parte buena. La parte menos buena es que es común que las mujeres también priorizan la seguridad sobre el riesgo cuando se trata de ahorrar para invertir. La consecuencia es que esa característica, aunque bien intencionada, puede limitar su capacidad para construir riqueza a largo plazo.
Las mujeres, por norma general, tienden a ahorrar más pero a invertir menos. Cuando invierten también se centran en la seguridad con lo que sacrifican rentabilidad. Esa combinación hace que les sea más difícil lograr la independencia financiera en el largo plazo. Cuando una persona deja de trabajar y necesita vivir de su patrimonio.
Pregunta: En el artículo, mencionas que los hombres y mujeres responden de manera diferente al sesgo del exceso de confianza. ¿Qué efecto has notado que tiene este sesgo en el éxito de sus inversiones?
Pablo Laplana: El exceso de confianza es un sesgo mental común de las personas. En el caso de las inversiones, puede llevar a realizar más transacciones de las necesarias o recomendadas. Los hombres suelen mostrar más exceso de confianza y esto se traduce en un mayor número de decisiones impulsivas. Esas decisiones impulsivas generan cambios frecuentes en la cartera de inversiones. Las mujeres por su lado tienden a ser más cautelosas y a mantener sus estrategias iniciales. Lo que es lo mismo a mantener el status-quo, lo que les permite ahorrar en comisiones y capitalizar mejor el crecimiento a largo plazo. Este menor exceso de confianza da a las mujeres que invierten una ventaja en cuanto a la volatilidad de sus carteras de acciones. Eso se traduce en rentabilidad ajustada al riesgo.
Es importante subrayar lo de “las mujeres que invierten” porque, de la misma forma que mantener el status-quo les da una ventaja sobre los hombres en cuanto a rendimiento a largo plazo, ese mismo sesgo tiene como consecuencia que las mujeres inviertan menos que los hombres. Las personas nacemos sin estar invertidas, mantener el status-quo hace que la mayoría de las mujeres mantengan la situación de no tener inversiones. Aunque ahorren más que los hombres. Para que se entienda bien la idea, es importante distinguir entre ahorro e inversión. Ahorrar es dejar a buen recaudo una parte de los ingresos que tiene una persona. Invertir es poner ese ahorro a trabajar mediante, por ejemplo, la compra de acciones.
Pregunta: ¿Consideras que el control emocional es más importante que el conocimiento técnico en la gestión financiera? ¿Por qué?
Pablo Laplana: Sin duda, el control emocional es fundamental en la gestión financiera. Aunque el conocimiento técnico es necesario, las emociones pueden afectar incluso a los inversores más capacitados. La capacidad emocional de mantener una estrategia y no ceder ante las presiones o los vaivenes del mercado es clave para el éxito. Por ejemplo, durante períodos de alta volatilidad, quienes logran mantener la calma suelen tener mejores resultados a largo plazo. De acuerdo a mi experiencia las mujeres suelen manejar mejor estas situaciones. Tienen menos tendencia al exceso de confianza y mantienen un enfoque más disciplinado.
Pregunta: En tu artículo mencionas que los psicópatas están sobrerrepresentados en altos cargos y especialmente en puestos vinculados a las finanzas. ¿Qué opinas de su éxito en el ámbito financiero?
Pablo Laplana: Los estudios sugieren que algunos rasgos psicopáticos, como la frialdad emocional y la falta de miedo, pueden ser beneficiosos en el entorno competitivo de las finanzas. Estos individuos tienden a tomar decisiones racionales sin verse afectados por las presiones emocionales, lo cual puede ser ventajoso en ciertos contextos. Sin embargo, es una cuestión compleja, ya que esta “ventaja” también puede llevar a decisiones éticamente cuestionables. No obstante, la estadística muestra que tanto hombres como mujeres con estas características tienen mayores probabilidades de acumular riqueza. De obtener ganancias derivadas de la misma. Digamos que cuando la psicopatía entra en juego deja de ser importante si una persona es mujer u hombre. A pesar de ello vale la pena destacar que según las estadísticas fiables la psicopatía es más común en los hombres que en las mujeres.
Pregunta:¿Qué consejo darías a las mujeres que desean lograr independencia financiera e invertir de manera exitosa?
Pablo Laplana: Mi consejo sería que no dejen que los sesgos mentales las limiten. Invertir, aunque conlleva riesgos, es una de las maneras más efectivas de construir riqueza a largo plazo. Además, es importante no dejarse llevar por la idea de que deben ser expertas para empezar. Muchas veces, la paciencia y la disciplina son más importantes que el conocimiento técnico. También les animaría a aprovechar esa ventaja de menor exceso de confianza. Que mantengan una estrategia de inversión coherente y sin ceder a las presiones de cambio constantes.
La independencia financiera es posible y accesible para cualquiera que esté dispuesta a dar el paso. Vivimos en un mundo donde los sistemas de pensiones gubernamentales están en déficit. Por ello, a medida que pasen los años va a ser cada vez más importante el patrimonio con el que uno llega a la jubilación. Básicamente garantizarse una vida digna durante ese periodo.
Pregunta: Finalmente, para aquellas mujeres que están comenzando su camino hacia la independencia financiera, ¿crees que es mejor asesorarse con un experto?
Pablo Laplana: Definitivamente, contar con el apoyo de un asesor financiero puede ser muy beneficioso, sobre todo al inicio. Aunque les sugeriría de que busquen asesoramiento independiente. Lamentablemente cuando existen conflictos de intereses los asesores tienen a priorizar su interés antes que el del cliente. Si el asesor obtiene algún beneficio en caso de que la persona invierta en un conjunto de productos financieros determinados entonces hay conflicto de intereses. Un experto independiente no solo ayuda a evitar errores comunes, también proporciona una estrategia personalizada y adaptada a los objetivos y la tolerancia al riesgo. Para quienes empiezan, informarse con un experto permite aprender sobre el proceso de inversión y ganar confianza de forma gradual. Eso es clave para una estrategia de inversión exitosa y sostenible en el tiempo.
Pablo, muchas gracias por tu tiempo.
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